Las moscas no se irán…
- 27 ago 2017
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La protesta empezó el lunes 14 de Agosto del 2017 a la cinco de la mañana cuando cerca de 500 habitantes (la mayoría campesinos) de los barrios Chuniza, Monteblanco y la Aurora, en la localidad de Usme, y de las veredas de Ciudad Bolívar, Mochuelo Alto y Bajo, impidieron el paso de vehículos e ingresaron a las instalaciones alrededor del Relleno de Doña Juana.
El motivo de esta protesta fue para reclamar por acciones para evitar la proliferación de moscas, ratas y otras plagas en sus hogares que agravan la situación de quienes sufren enfermedades en la piel, deficiencias respiratorias e infecciones gastrointestinales. Además la gran cantidad de moscas pican al ganado dejándoles heridas y produciéndoles estrés.
El Botadero "Doña Juana", situado al sur de Bogotá, es uno de los botaderos más grandes del mundo. Este botadero abrió sus puertas por primera vez en 1 de noviembre de 1988. De acuerdo con los estimativos del Plan Maestro para el Manejo Integral de Residuos Sólidos de Bogotá, la ciudad produce entre 6.000 a 300 toneladas al día de residuos sólidos. En 1977 el Relleno Sanitario Doña Juana tuvo un deslizamiento de 500 toneladas de residuos.
La comunidad espera que los voceros del Distrito se hagan presentes en la zona para brindar una solución definitiva a esta situación que ya está afectando la recolección de basura en la ciudad.
Manifestante le manda un mensaje al Alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, “¿Qué está pensando señor alcalde? Como usted vive tranquilo riendo en el norte, y aquí si todos nos estamos tragando las moscas, los olores y todo, nosotros lo único que hacemos como campesinos es enviarle comida a ellos”.
De acuerdo con Yuri Vidal, líder comunitaria de uno de los barrios aledaños al relleno, “La situación es crítica y se ha vuelto insostenible por la presencia de moscas. Ya no es posible ni comer ni cocinar porque los bichos nos invaden, si llueve o hace sol el olor es insoportable”.
Para evidenciar la problemática, los vecinos exhibieron en el suelo platos trampa repletos de moscas. Habitantes de la zona denuncian fue el Esmad el que intentó levantar la manifestación de forma violenta. Según la entidad del distrito, las protestas han generado "un retraso en la disposición de basuras de más de seis horas con un represamiento de al menos 200 camiones recolectores de basuras están represados”.
El representante legal del Centro de Gerenciamiento de Residuos (CGR) Doña Juana, Mauricio Bernal, señaló que, para atender el problema de las moscas se ha implementado un dron que está fumigando las zonas afectadas.
La directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, Beatriz Helena Cárdenas declaró que
“Para nadie es un secreto que en la UAESP existían muchas cosas que tocaba redireccionar, uno de los temas importantes es el relleno, en este relleno hay un concesionario al que se le adjudicó una licitación en el año 2010, para concesionar la operación en el sistema sanitario. Quien se ganó esta licitación fue el Centro de Gerenciamiento de Residuos Doña Juana, cuya composición accionaria está en un 52% por una empresa brasilera que se llama Estre Ambiental, el resto está entre dos organizaciones de recicladores, unas personas naturales colombianas que fueron habilitadas en este proceso, y una empresa canadiense. Cuando ellos empezaron a analizar la situación de este contrato, encontraron en esta toma aérea grande que había muchas cosas por arreglar, una de ellas es que tenían un tribunal de arbitramiento que sumaba 69 mil millones de pesos, tanto en pretensiones que le hacia el concesionario CGR al Distrito”.
En el año 2015 hubo un deslizamiento en el Relleno Doña Juana, más de 700 mil toneladas que estaban dispuestas en una zona del relleno, se vinieron abajo. Esto fue sin duda una catástrofe, de igual manera no se puede comparar con la crisis del 90, en el que el relleno colapsó en donde la localidad de Tunjuelito fue la parte más afectada, esto generó malos olores y concentración de moscas.
Cuando se pasa basura de un lado a otro genera malos olores, pero además debido al cambio climático de Bogotá, en estos ciclos de mucho sol y poca lluvia, ocasiona que las larvas de moscas se produzcan más rápido, en comparación a lo que habitualmente sería este proceso.
El Distrito asegura que, “Es normal que en todo Relleno Sanitario haya moscas, por más de que le hagamos fumigaciones, las moscas no se irán. Lo que podemos hacer es mitigar este impacto que le dan las moscas a la población”.
Aunque recordemos que el problema de la basura en Bogotá viene desde administraciones pasadas, empezando por la de el ex alcalde Gustavo Petro que denunció mafias en el negocio de las basuras, tarifas exageradas y contaminación ambiental. Intentó, en diciembre de 2012, darle la vuelta al sistema quitándole poder a los operadores privados, implementando el programa Basura Cero e incluyendo a los recicladores. Aterrizar lo que estaba en el papel, sin embargo, fue lo que derivó en una Bogotá llena de residuos por tres días. Por la implementación de este nuevo esquema que, según la Procuraduría, se trató de una crisis ambiental, esta entidad lo destituyó e inhabilitó por 15 años.
Hasta la Fiscalía, investigó posibles irregularidades por la importación de camiones compactadores usados, para poder prestar el servicio de recolección mientras llegaban los camiones nuevos. Y para completar la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC) ratificó la multa contra él y el Distrito (que suman $80.000 millones) por implementar el esquema público de recolección de basuras, por violar la libre competencia.

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